Del 26 al 31 de julio, las parroquias de Lucena celebraron su campamento de verano en el Albergue Diocesano Cristo Rey, en Villanueva de Córdoba. Unos días inolvidables en los que niños, jóvenes y monitores compartieron juegos, oración, dinámicas, veladas y momentos de auténtica comunidad.
Elena Espejo, monitora, compartía su experiencia con gratitud:
“Este campamento ha vuelto a marcar mi vida. Llegué el año pasado sin conocer a nadie, y hoy tengo una familia. Este año, con un grupo numeroso, todo fluyó gracias a los niños, que me lo pusieron fácil desde el primer momento. Me han enseñado muchísimo, sobre todo con su forma sincera de acercarse a Dios. El Adoremus fue especialmente emotivo.”
También tuvo palabras de agradecimiento:
“Gracias a mis compañeros monitores, a Don Jesús, al equipo de Gaudium y a Elena Hidalgo por confiar en mí. Y a los niños, gracias por cada sonrisa y cada momento compartido.”
Desde el otro lado, Miguel Chacón, acampado, resumía así lo vivido:
“Ha sido el mejor campamento de estos años. Destaco el cariño y la confianza entre todos, y la entrega de los monitores. Las instalaciones geniales, la comida espectacular y las veladas… simplemente inolvidables. Me encantaría repetir cada año.”
Una vez más, el campamento ha sido un espacio privilegiado para crecer en la fe, hacer amigos y descubrir la alegría de vivir con el corazón abierto a Dios.
Gracias a todos los que lo han hecho posible. ¡Nos vemos en el próximo!




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