Del 11 al 16 de julio, el albergue Cristo Rey en Villanueva de Córdoba se convirtió en el corazón de un encuentro muy especial: el campamento de las parroquias de Nueva Carteya, Cañete de las Torres, La Sierra, San José y Espíritu Santo. Una experiencia única que, como cada año, reunió a niños, monitores, sacerdotes y voluntarios bajo un mismo espíritu: el de la alegría compartida y la fe vivida en comunidad.

Durante estos días, los participantes han podido disfrutar de catequesis que invitan a la reflexión, talleres y actividades llenas de dinamismo, juegos cooperativos, veladas memorables y, sobre todo, de momentos profundos de oración, especialmente en la capilla, junto al Sagrario, donde se vivieron encuentros íntimos con el Señor que dejaron huella en cada corazón.

Laura Sújar, una de las niñas participantes del campamento, nos comparte su testimonio:

«Mi experiencia ha sido muy bonita, hemos hecho actividades muy divertidas, catequesis que te hacían reflexionar, veladas magníficas… y la compañía lo mejor. Esas noches en la capilla junto al Sagrario fueron momentos de silencio y oración con Jesús, donde abrimos nuestro corazón y nos unimos en una misma fe sintiendo una satisfacción y paz profunda. Lo más bonito del campamento es haber tenido a Dios presente, que es el que siempre está ahí y hace todo posible.»

«Aunque sean cinco días, es suficiente para que se llene el corazón de amor y vivencias inmemorables. Que la Virgen de Luna nos proteja bajo su manto siempre y nos guíe en el camino de la verdad. Gracias a todos los que lo han hecho posible: equipo de cocina, monitores, nuestros sacerdotes (don David, don Juan Luis y don Jesús), nuestro diácono Triano, nuestro seminarista Ángel y, especialmente, a los coordinadores de Gaudium dirigidos por Alba Trujillo, por ser instrumento de Dios. ¡Gracias por tanto!»

Pero el campamento no solo deja huella en los más pequeños. Jorge Ortega, monitor de Nueva Carteya, también nos comparte su experiencia desde la mirada del servicio:

«Me gustaría empezar con una frase de Santa Teresa de Calcuta: ‘Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz’. A lo largo de los días de campamento, y bajo la intercesión de María, este ideal se fue haciendo realidad, en cada sonrisa, en cada gesto de servicio, en cada encuentro sincero.»

«Ser monitor de GAUDIUM no solo implica organizar actividades, también significa acompañar espiritualmente, ser ejemplo, compartir la fe con sencillez y estar siempre dispuesto a escuchar. Uno de los momentos más profundos fue la adoración eucarística con los niños más pequeños. Algunos, sin saberlo del todo, se encontraron con Dios de forma real. GAUDIUM es un lugar donde la alegría se encuentra con Dios.»

Gracias a todos los que han hecho posible este campamento: al equipo de cocina, al grupo de monitores, a nuestros sacerdotes, al equipo de pastoral vocacional, y especialmente al equipo coordinador de Gaudium. Por su entrega, generosidad y fe. Por hacer de estos días una auténtica experiencia de Dios.

¡Nos vemos el año que viene con más alegría, más fe y más ganas de seguir caminando juntos!